Guantes, protección para las manos.

Junto al gorro y las gafas, los guantes completan el “trío de imprescindibles” en la mochila. No importa la estación, un par de guantes siempre deberían acompañarnos en nuestra actividad, ya que nos protegen las manos, y no solo del frío.

Los dedos están irrigados por un montón de capilares sanguíneos. En caso de frío, el cuerpo cierra vasos en las áreas periféricas, para mantener caliente el cuerpo. Por eso las manos y los pies son lo primero en congelarse.

Hay guantes específicos casi para cada actividad, asegurar, rapelar, ferratas, hielo, dry tooling, alpinismo en altura, esquí… y, además, el grosor del guante depende del frío al que nos vayamos a enfrentar.

Con temperaturas benignas (alrededor de 0º) podemos ir sin guantes, aunque la exposición de la piel desnuda al frío nos provocará vasoconstricción. Cada vez nos llegará menos sangre a los dedos, se nos helarán y pueden llegar a congelarse. Sin contar con que en algún momento se nos mojarán las manos, casi seguro.

En estas temperaturas, podemos utilizar guantes finos como los Micro Strecht Gloves de Marmot.

Estos guantes nos proporcionan la protección necesaria sin comprometer la destreza. Así, podemos manejar los utensilios básicos; GPS, altímetro, bastones, cremalleras, cámara de fotos…

Si prevemos viento, (esquiar a principio y final de temporada) es preferible optar por unos guantes de windstopper.

Cuando el termómetro desciende, o aumentamos la altitud, es el momento de plantearnos el uso de guantes forrados, con una capa impermeable en el exterior. El contacto con la nieve, con la roca o con el metal del piolet nos robará rápidamente el calor de las manos.

Los Alpinist Glove de Marmot o los Montana Glove entrarían en esta categoría.

Este tipo de guantes, solos o combinados con uno fino interior, nos permiten enfrentarnos a fríos más intensos. A cambio, perderemos algo de destreza en los dedos, aunque sigue siendo suficiente para manejar mosquetones, hacer algún nudo, ponernos y quitarnos la mochila… Aunque, con práctica, a todo se acostumbra uno.

Y cuando las condiciones se ponen extremas, es cuando necesitamos la máxima protección en las manos. Guantes con un buen aislamiento o manoplas son la elección.

Pared Extrema de Isard, tridedo o Nuptse Mitt de The North Face son los ejemplos más claros de este tipo de guante. Al mantener todos (o casi todos) los dedos juntos se conserva mejor el calor. A costa de disminuir mucho la destreza manual.

A veces es difícil encontrar el equilibrio entre destreza y calor en un guante, y tenemos que sacrificar alguna de las características en favor de la otra. Por ejemplo, en escalada en hielo, si el guante nos permite la destreza necesaria para manejar mosquetones y tornillos, podemos elegir un modelo que no sea tan caliente.

Unos cuantos consejos:

– Procura llevar siempre un par de guantes de repuesto, o, al menos, un par por cordada.

– Cuando te los quites, ponlos en el interior de la chaqueta, conservarán el calor y es más difícil perderlos montaña abajo.

– Si el forro de tus guantes no está sujeto a la carcasa exterior, intenta sujetar los dedos al sacar la mano. De esta manera, no arrastraremos el forro, y será más cómodo volver a ponérnoslos.

– No compres un guante demasiado ajustado. La compresión que haría en los dedos dificulta la circulación de la sangre y aumenta el riesgo de congelaciones.

 

 

 

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