Los pequeños detalles te hacen grande.

Hace muchos años, alguien decidió que la mejor manera de transportar una carga por la montaña, era en la espalda.

No sabía que estaba creando una tortura disfrazada de placer que aún nos tiene engañados. Porque, reconozcámoslo, quien no se alegra de llegar a la cumbre de una montaña y quitarse la mochila.

Seguro que estás asintiendo. ¿Qué solución hemos encontrado los humanos a este problema? Hacer mochilas más pequeñas. Más cómodas, también, pero sobre todo, más pequeñas.

Es difícil equilibrar el volumen con el peso. Además, no vale eso que todos, en algún momento de nuestravida hemos dicho: “me compro la grande y, si no la lleno mejor”. A la hora de hacer la mochila, nuestra buena intención se convierte en “si cabe, me lo llevo, por si acaso”.

Así que, dando por hecho que no nos vamos a llevar la mochila “grande”, por evitar la tentación y porque es muy voluminosa. Y tampoco la pequeña, porque necesito algo más que una botella de agua. Hemos buscado la solución intermedia; mochilas de unos 30 litros.

Este tipo de mochilas suelen cumplir con nuestras exigencias: son ligeras, no tienen espacio superfluo, no son altas, el cinturón no nos queda debajo de los sobacos…

Ahora que tenemos claro la mochila que queremos es el momento de preguntarnos: “¿Qué mochila queremos?”.

La respuesta es fácil, aunque son varias las posibilidades.

  • La más barata,
  • la más cara,
  • la más ligera,
  • la más resistente
  • la que más cintas tenga,
  • una mezcla de todo lo anterior.

Os voy a contar en qué me fijo yo a la hora de elegir una mochila.

  • La espalda:

Son mochilas ligeras así que el sistema de espalda no es elaborado a base de varillas ni reguladores de altura. Tampoco vamos  a acarrear cargas.

Diferentes espaldas de mochilas.

Lo que buscamos:  Que el contacto con la espalda sea mínimo y que haya una ventilación para evitar focos de sudor.

Con detalle:

Almohadillas distribuidas y canal central.

Almohadillas distribuidas y canal central.

Canalillos verticales.

Canalillos verticales.

Acolchado grande.

Acolchado grande.

Esta elección dependerá del uso mayoritario que le vamos a dar, Senderismo, escalada, esquí de travesía… unas actividades son más aeróbicas que otras, y, por tanto hacen sudar más.

Y, ya que hablamos de la espalda. Estas mochilas consiguen la rigidez con una plancha insertada en la espalda. La posibilidad de sacarla según la actividad que vayamos a realizar (si vamos a escalar puede molestarnos al golpear con el casco) debe ser contemplada.

Plancha interior con varilla moldeable.
  • Los tirantes; deben ser acolchados, pero no voluminosos. Aunque suelen llevar, una cinta de pecho es bastante interesante. Y, sobre todo, la longitud debe ser adecuada. Las mochilas para mujer suelen llevar tirantes más cortos. La colocación del cinturón sobre la cadera hace que la talla sea menor. Con unos tirantes largos ocurre que, incluso tensados al máximo, la mochila no asienta correctamente sobre la espalda.

 

  • El cinturón.

Muchas mochilas tienden a eliminar gran parte del cinturón sustituyendolo por una cinta más o menos ancha.

Yo prefiero que tenga un cinturón acolchado, en el que, además lleve algún bolsillo:

Lo habitual en este tipo de mochilas.

 

  • La posibilidad de llevar bolsa de hidratacion.

Hoy día, todas las mochilas ofrecen la posibilidad de llevar una bolsa de hidratación, lo que conocemos como Camelback.

Pero, aunque todas preven un bolsillo interior, una goma en el tirante y un agujero para el tubo, no todas lo llevan igual.

Salida central del tubo.

Salida lateral

La Camelback lo lleva integrado.

En otras sale desde el tirante.

 

A mi me gusta más el tubo con salida central. Aunque reconozco que puede ser un poco incómodo a la hora de ponerte la mochila o llevar algunos materiales dentro, me permite elegir el lado por el que voy a beber

  • El acceso.

Hay que llevar pocas cosas, pero hay que meterlas en la mochila.

Cuanto más cómodo sea el acceso, e, incluso si hay posibilidad de acceder sin abrir toda la mochila, mejor.

Acceso lateral mediante cremallera.

Los tiradores generosos se agradecen con guantes.

Apertura completa.

Apertura completa

  • Y, las cinticas y portapiolets para poner cacharricos…

Cómodo de usar, incómodo de llevar.

Con gomas, ligero pero...

Cintas para ordenar el material.

Para sujetar la cuerda bajo la tapa.

 

Por supuesto, si sólo tenemos una mochila para verano y para invierno, habra que buscar la que más versátil nos resulte, para llevar tablas, raquetas y cuerdas.

Si vamos a transportar esquís, las cintas deben llevar un refuerzo que evite que los cantos las corten.

 

Otros aspectos a considerar:

  • La posibilidad de desmontar o elevar la tapa. Por ejemplo la Centaur 30 de Marmot. Interesante para reducir peso o cuando llevamos más material del que deberíamos.

 

  • El cierre de la mochila. Aquí tenemos dos posibilidades, mediante cremallera o tapeta con hebilla.

Cierre mediante cremalleras.

Hebilla única

Dos hebillas de cierre

Las cremalleras son susceptibles de rotura y, las perimetrales pueden llegar a abrirse de forma fortuita.  Prefiero hebillas, y si es solo una y grande, mejor, que se pueda manejar con guantes.

Mis sugerencias:

  • Como mochila versatil todo tiempo: Ferrino Aiguille 38. Resistente, con cintas de ordenación de material.

 

  • Mochila para alpinismo-escalada: The North Face Prophet . Ligera y resistente, compacta. Con pocas posibilidades de engancharse en salientes.

 

  • La mochila que elegiría para actividad invernal: Camelback Pit Boss. Pensada para llevar esquís, tabla, raquetas, o lo que necesitemos. Tubo de hidratación protegido contra el frío. Acceso cómodo con guantes.

 

  • Para grupos de rescate, guías, pisters: Ortovox Tour Rider 32. Ámplia, con compartimentos de organización para pala, sonda y material de rescate. Apertura completa mediante cremallera.

 

Ninguna de las mochilas utilizadas en este reportaje ha sufrido daños.

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