Comienza el frío. ¿qué hacemos con los peques?

Está terminando el verano, y poco a poco, el frío entrará en nuestras vidas.

Los días acortan, las temperaturas irán cayendo y comenzará a nevar. El aire es más frío y nos obliga a cubrir las partes descubiertas del cuerpo.

Esto, que los adultos sabemos hacer, cobra especial importancia cuando vamos con niños.

Los niños perciben, sienten y “sufren” los cambios de temperatura de manera diferente a nosotros.

Es conocida esa frase de “la chaqueta es esa prenda que se pone a los niños cuando la abuela tiene frío”.

Por supuesto, lo que no podemos hacer es dejar a la prole “calentita en casa” mientras nos vamos al monte. Para ellos es una aventura descubrir los cambios que produce cada estación en la montaña, jugar con la nieve, arrastrar los pies entre las hojas del bosque… Y, sobre todo, debemos pensar que el frío no les hace daño, ¿o acaso no nacen niños en Noruega?

Pero, no podemos descuidarnos, son nuestra responsabilidad. Y los niños, por la relación de superficie y temperatura, sufren más los efectos del frío.

Así que, desde mi experiencia, me permito dar unos pequeños consejos:

 

  • Cuidado de la piel; su piel es más delicada que la nuestra, así que debemos protegerla. Crema solar de alta protección (con especial atención, cuando estemos en la nieve, a la barbilla, orejas y nariz, el reflejo también es dañino), protector labial (ojo, la vaselina es buena por la noche para regenerar, pero durante el día, con sol puede quemar los labios). Cuidado con la nariz y los mocos, el uso continuado de pañuelos de papel, puede llegar a causar irritación.
  • Los ojos, protegerlos es tan importante o más que en verano. Gafas de sol “buenas”, que con la vista no se juega.

Y, para el final, el apartado que puede ser más importante, la ropa.

Los niños se mueven mucho, van, vienen, suben, saltan, corren… La mejor opción es vestirlos por capas y combinar durante el día.

A primera hora seguramente hará fresco; camiseta, forro y chaqueta exterior y, sobre todo, que no sea demasiado ajustada ni demasiado amplia. Cuando comenzamos a andar, la chaqueta le hará sudar. Incluso es posible que llegue a sudar y a molestarle el forro. Pero tenemos que estar atentos para que vuelva a abrigarse en cada parada, el sudor puede enfriarse rápidamente. Los guantes, imprescindibles. Y, si vamos a pisar nieve, muy atentos a la impermeabilidad y al aislamiento térmico de las botas.

Y, sobre todo, mucha atención a los pasajeros de los portabebés. No se mueven apenas y suelen dormirse. En estos casos, hay mucha diferencia de temperatura entre porteador y porteado. Mientras los porteadores casí sudan en las cuestas, la inmovilidad del viajero puede ser peligrosa.

La hidratación, como en toda actividad es importante. Podemos llevar un termo con alguna bebida caliente que les guste; leche, batido, caldo…

Esto lo he aprendido poco a poco. Hay que decir que ninguna de mis hijas se ha visto dañada mientras adquiría esta experiencia, y que, ver como disfrutan paseando con raquetas, me reconforta de “los desvelos” que me han causado.

¿Y tú, qué haces con los peques cuando empieza el frío?

 

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