Autodetención, técnica necesaria.

Comienza el invierno y empezamos a movernos por palas de nieve.  Las características de la nieve son variables, pero hay algo que no cambia; si nos caemos, debemos saber pararnos.

Información sobre autodetención, hay mucha y detallada, los clubs suelen organizar jornadas de técnicas invernales y con una simple búsqueda podemos encontrar montones de vídeos.

He querido ilustrar estas lineas con un vídeo que ha llamado mi atención. Son unas prácticas en Chile.

Vemos como el primero arrastra por completo a toda la cordada. El segundo intenta clavar el piolet de manera incorrecta y el tercero es el único que mantiene una postura correcta.

Al ir encordados, la cuerda ejerce un tirón sobre el resto de la cordada que les hace perder el equilibrio, aumentando considerablemente la cantidad de fuerza necesaria para autodetenerse. Además, la no detención del segundo aumenta la inercia de la caída.

El segundo, ni tiene la postura adecuada, ni utiliza el piolet de forma útil.

El tercer integrante de la cordada, frena sí, pero cuando se pierde la inercia inicial porque los otros miembros de la cordada se han detenido.

La técnica de autodetención no es intuitiva, se adquiere con práctica.  Cuando salgamos al monte, debe ser conocida por todos los miembros de la cordada

¿Te imaginas lo que hubiera ocurrido si no hubieran sido unas prácticas?

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ISSARBE. 1.565 mts.

Todos los amantes de la montaña pensamos lo mismo; ” Quiero que a mis hijos les guste la montaña tanto como a mi”.

Desde que pueden sujetar la cabeza, embutimos a nuestras criaturas en mochilas portabebés y les paseamos por el monte.

Pero, el tiempo, inexorable, pasa. Y esos bebés que dormitaban en las mochilas, se hacen grandes, aumentan de peso y adquieren capacidad de caminar de forma autónoma.

Esta circunstancia, que nos llena de “orgullo y satisfacción” comienza a complicarnos la vida. los recorridos tienen que adaptarse a sus posibilidades, antojos y necesidades. Además de resultarles interesante y adecuada, para que tengan ganas de volver otra vez a la montaña.

Cada excursión se convierte en un trabajo de investigación, cálculos de tiempos y sobre todo, de imaginación. Porque los niños van por el monte, pero no les gusta andar. “Escalan”, pero no quieren subir…

Durante este trabajo de investigación, he encontrado una excursión interesante: la ascensión al Issarbe, algo más de 1.500 metros con unas magníficas vistas.

El pico da nombre a una estación de esquí nórdico en Aquitania (Francia). La manera más cómoda de llegar a ella es desde Isaba, cruzando la frontera. Pasamos la Pierre Saint Martin y vamos siguiendo la señalización.

 

 

Hasta llegar a la Estación de esquí de Issarbe.

 

 

Una vez en el parking de la estación, dejando los edificios a nuestra espalda, el pico Izarbe se muestra ante nuestros ojos.

El camino, parte hacia la derecha, bordeando la ladera para girar a la izquierda despues de la primera loma.

Vamos encontrando carteles con los recorridos de las pistas de esquí y raquetas. Habrá que volver en invierno.

 

 

Aunque el recorrido es corto, apenas 45 minutos, la imaginación para improvisar juegos es parte del equipaje.

 

 

Seguimos,  en un flanqueo evidente hasta el lomo de la montaña. Aquí, un giro a la izquierda nos llevará, por terreno fácil, hasta la cumbre, que nos obsequia con unas excelentes vistas.

 

 

 

Un pequeño almuerzo disfrutando del día y emprendemos la bajada.

Como hemos madrugado, nos acercaremos a las Gargantas de Kakueta.

Un recorrido de dos horas que nos introduce en lo profundo de un precioso cañón, equipado con pasarelas.

 

Un día de actividad con pequeñas montañeras, variado, interesante y no muy agotador.

 

 

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FAQ DE SENDERISMO.

Todos tenemos amigos que, al inicio del verano nos piden que “les llevemos aquí o allá, por la montaña”.

Claro, buenas personas que somos y el monte, que nos gusta, pues decimos que sí, que bueno, que vale, que te va a costar un par de Ambar,…

Elegimos un recorrido acorde a nuestros pequeños “padawan”, elegimos un día y nos vemos sorprendidos por la pregunta: “Maestro, ¿qué llevo?”.

Lo reconozco, a mi, esta pregunta me desarma, sobre todo porque me hace pensar. Llevo tantos años saliendo al monte que hacer la mochila es un acto reflejo. No pienso qué llevar ni porqué. Sé donde guardo el material y hago el recorrido sin pensar: arcón, armario, cajones, nevera, trastero, coche.

Pero, no todo el mundo es igual de desordenado que yo. Y muchos no han salido casi a la montaña. Así que, hay que ser más específicos.

Empecemos por lo básico:

  • Mochila: Parece lógico, de alguna manera (razonablemente cómoda) hay que llevar los cacharros. Pero lo lógico no siempre es evidente, y aparece gente con una bolsa del carrefour, porque “nadie les ha dicho que hay que llevar mochila”.  Entre 20 y 30 litros de capacidad suele ser suficiente para salidas de un día en verano. Tiene que ser cómoda, con espalda aireada y tirantes anchos, los estrechos terminan clavándose en los hombros. HIGHWIRE, GRAVITY, BOREALIS o DOCKS, son ejemplos posibles.
  • Ahora que ya tenemos contenedor, habra que “dotarlo de contenidos” , como dicen en el Social Media; Una chaqueta impermeable ligera,Para afrontar ese posible chubasco que se genera durante el día y descarga por la tarde (lo que llaman Nubes de evolución diurna). Un forro polar o una sudadera, para abrigarnos en las paradas. Ambas prendas nos ayudarán también a protegernos del viento en collados o cimas.
  • ¿Qué más necesitamos? Crema de sol, cacao para los labios, gafas y gorra. Esto es imprescindible. Protegernos del sol es importante. No sólo porque la incidencia de los rayos es mayor, también porque nos encontramos en un entorno aislado, y una insolación puede ser un grave problema.
  • Ya que hablamos de insolaciones, es importante llevar una reserva de agua. Y algo de comida, unas barritas energéticas, almendras, queso, una pieza de fruta, unas galletas; alimentos que nos resulten apetitosos.
  • Un mapa de la zona, el teléfono con batería (y el número de emergencias, el 112 memorizado), repelente de insectos, una navaja, un par de bolsas para recoger la basura que se pueda generar…
  • Y un par de bastones, para ayudarnos en las subidas y descargar peso en las bajadas. Son complementos que hay que tener en cuenta.

“Vale, todo esto está muy bien, pero ¿qué me pongo?”

La ropa, otro arcano mayor. Yo llevaría una camiseta transpirable (prefiero evitar el algodón, es cómodo pero absorbe mucha humedad). En cuanto al pantalón, la elección es personal; hay cortos o largos. Pero deben ser cómodos.

Calcetines, lo mejor es un calcetín de coolmax, nos mantendrá el pie seco y fresco. Además, están construidos para acolchar las zonas sensibles y reducir el riesgo de rozaduras.

Y, lo más importante, el calzado. Si la actividad es rápida, con una pendiente moderada, unas zapatillas con suela de tacos serán ligeras y nos darán el agarre que necesitamos.

Si vamos a recorrer zonas pedregosas, es preferible optar por una botas . Nos sujetarán mejor el tobillo y protegen el pie.

Es aconsejable contar con algo de ropa de repuesto en el coche. Cambiarse de camiseta y de calcetines es una delicia.

Y, recuerda que la excursión “sólo” termina después de haberte duchado, así que procura no agotar toda tu energía en la subida, luego hay que bajar.

Espero que este verano disfrutéis de la montaña.

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