Suelas, en contacto con el suelo.

Cuando compramos calzado nos fijamos en varios detalles; el ajuste del empeine, el tipo de cordón, la altura de la caña… Probamos varios modelos y diferentes tallas buscando la que mejor se adapte a nuestro pie. Incluso utilizamos escaloens para comprobar el deslizamiento interior.  Y, ocasionalmente, miramos la suela, vemos el taqueado y la marca y nos damos por satisfechos. Suponemos, acertadamente, que la suela es la adecuada para el calzado que hemos elegido.

La suela cumple múltiples funciones. Amortigua el impacto, mejora la frenada y, sobre todo facilita la tracción y el agarre.

Para cumplir con eficacia todo esto, las suelas del calzado deben combinar diseño y materiales.  La adecuada combinación de cauchos y gomas nos proporcionará la tracción y duración que queremos, el diseño evitará la acumulación de barro y nos permitirá tener una tracción adecuada.

Pongámonos en contexto:

Hasta la década de los 30 (del siglo pasado) se utilizaban botas con suela de cuero con clavos metálicos, los tricuins.

Esta suela se utilizaba en todo tipo de montañas y terrenos, roca, nieve, hielo…

En 1935 Vitale Bramani participó en una expedición de 19 miembros para intentar la conquista de la Punta Resica (3306m), en el Valle de Bregaglia (Alpes Suizos-Italianos).

La expedición terminó en tragedia, debido, en gran parte a que las suelas resultaban demasiado resbaladizas. Esto motivó a Vitale a buscar una solución, y, ayudado por Pirelli, creó las primeras suelas de goma, las Carrarmato. Un diseño que todavía se utiliza.

Este tipo de suela se popularizó rápidamente y, aunque en la actualidad, casi todos los fabricantes cuentan en su catálogo con desarrollos propios, fabrican varios modelos con suelas Vibram (acrónimo de Vitale Bramani, no indica, como piensan algunos que las suelas vibren).

Los avances tecnológicos de más de 70 años en cuanto a componentes y diseño han llegado a diferenciar varios tipos de suela, según la actividad que vayamos a realizar:

Suelas de alta montaña. Tacos grandes y espaciados, buen drenaje. El terreno de estas botas es la nieve y la roca.

Suelas de montañismo. Tacos más pequeños, con menor espacio entre ellos. La mayor cantidad de tacos mejora el agarre, tanto en subida como en descenso.  Estas botas se mueven en todos los terrenos, son las más polivalentes.

Suelas para senderismo/paseos. Terrenos menos abruptos. Muchos tacos pequeños, a veces sin transición entre la puntera y el tacón.

Lo que tenemos que tener claro, a la hora de elegir nuestro calzado, es el uso que le vamos a dar. Una zapatilla de senderismo no está diseñada para alta montaña. Por eso la suela no responderá igual a la exigencia que se le plantea.

Pero, las suelas no se quedan solo en el diseño y el laboratorio, también se prueban:

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COLOCACIÓN Y AJUSTE DE LA MOCHILA

La mochila es un saco de tela que nos echamos a la espalda para transportar nuestro material. La sensación de peso es directamente proporcional a la cantidad de material y a lo lejos (o alto) que debemos transportarlo.  ¡Lo que tiene la ciencia!

La ligereza de los materiales y los avances tecnológicos han conseguido que esta sensación se minimice.  Estos avances los solemos encontrar en mochilas “grandes”, en las que esos gramos más de peso se ven compensados con la comodidad de porteo.

 

Cinturón acolchado de la Berghaus Bioflex
Sistema Biofit para el ajuste de la talla de la espalda.

Dando por supuesto que hacemos la mochila de forma adecuada, colocando el peso cercano a la espalda, tensando las correas de compresión si es necesario para compactar la carga, etc, ha llegado el momento de cargarnos.

Destensamos todas las correas del sistema de transporte (cinturón y tirantes) y nos ponemos la mochila a la espalda.

Primer paso; tensar el cinturón lumbar, debe apoyar sobre las caderas para que el peso se apoye en ellas, liberando los hombros.

Ajustamos el cinturón y tensamos los estabilizadores laterales para evitar los balanceos.

Detalle del estabilizador de carga de la Berghaus Verden

 

Segundo paso; tensamos los tirantes para que la mochila se acerque a nuestra espalda y, finalmente ajustamos los estabilizadores de carga, para que la mochila se solidarice, aún más, con nuestra espalda.

 

Estabilizador superior de carga.

 

Finalmente cerramos la cinta del pecho. Siguiendo estos tres pasos, la mochila no pesará menos, pero nos resultará más cómoda de llevar.

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Barefoot, sentido y sensibilidad.

Nuestra actividad principal se desarrolla en la naturaleza, nos gusta introducirnos en ella. Pero, de forma contradictoria, nos empeñamos en “protegernos” contra ella.

Cotidianamente, hacemos igual y encarcelamos nuestros pies, esos magníficos sensores naturales,  en gruesas botas o incómodos zapatos. Nos han hecho creer que llevar el talón más elevado que los dedos es bueno para nosotros, y luego se han empeñado en suplementar todo esto con plantillas “ergonómicas”. Incluso con suelas que “acompañan” el movimiento natural del pie.

Sin embargo, lo que a todos nos gusta, desde pequeños es caminar descalzos. Que, además, es lo lógico, lo que favorece la posición natural del cuerpo.

Descalzo con corbata, informal pero "arreglao".

 

Pero, caminar descalzo, aunque está al alcance de cualquiera, nos resulta extraño. Por eso los fabricantes de material deportivo han desarrollado productos que, protegiendo el pie, permiten que la sensación sea muy similar a caminar descalzo.

Pionero en la fabricación de suelas para el montañismo, Vibram nos ofrece un calzado con clara tendencia de vuelta a la naturaleza, las fivefingers.

Las características principales de este calzado barefoot son; una suela de goma, con el agarre suficiente, pero bastante fina para sentir el terreno, y compartimentos individuales para cada dedo.  Estas “zapatillas con dedos” nos permiten una amplitud de movimientos y sensaciones que no tenemos con otros calzados minimalistas.

Las Fivefingers de Vibram ofrecen beneficios para la salud mediante el aprovechamiento de la biomecánica natural del cuerpo.

  • Fortalecen los músculos de los pies y las piernas. mejoran la salud general de los pies y reducen el riesgo de lesiones.
  • Mejoran la amplitud de movimiento en los tobillos, pies y dedos de los pies. el pie y los dedos se mueven con más naturalidad al no estar aprisionados como en el interior de un zapato
  • Estimulan la función neuronal, importante en el equilibrio y la agilidad, los miles de receptores neurológicos en los pies envían información valiosa al cerebro, mejorando el equilibrio y la agilidad.
  • Eliminan la elevación del talón para alinear la columna vertebral y mejorar la postura: el peso del cuerpo se distribuye uniformemente en toda la planta del pie, ayudando a mantener una postura correcta y la alineación de la columna adecuada.
  • Permiten que el pie y el cuerpo se muevan de forma natural.

Al ser un calzado cuya principal función es hacernos sentir descalzos, es importante que la talla que elijamos sea la adecuada.

Para conseguirlo, sólo tenemos que medirnos el pie, es de perogrullo, pero es así. Las tallas fivefingers no coinciden, necesariamente con la talla de calzado.

Para medirnos el pie, colocamos un folio en el suelo. ajustado a la pared. con el talón lo más atrás posible, marcamos el dedo más largo (suele ser el dedo gordo, pero a veces es el segundo).

Medimos ambos pies, y, una vez tengamos la medida más larga, elegimos en la tabla siguiente.

Si la diferencia entre ambas medidas es mayor de 0’42 cm, es difícil encontrar un par que se adecue a tus pies.

Asimismo, si tu dedo más largo es el segundo y la diferencia con el dedo gordo es superior a 0’42, tampoco será fácil encontrar un modelo que se ajuste a tus necesidades.

 

Están claras las  ventajas de caminar descalzo, pero, aunque sea lo más natural del mundo, es preciso un proceso de adaptación. Llevamos demasiado tiempo usando zapatos y necesitamos reacomodar nuestro cuerpo.

Cada pie es diferente, por eso, no podemos acotar un proceso de acomodación. Habrá quien se acostumbre en menos de una semana, y quien necesite unos meses. Dependerá, sobre todo de nuestro tono muscular, de la pronación que experimentemos y del tipo de pie.

Se recomienda siempre hacer una transición lenta, durante la que aumentaremos la fuerza de la parte baja de las piernas y de los pies.

Poco a poco, aumentando el tiempo de uso de las Fivefingers de forma gradual, notaremos sus ventajas.

 

Vibram ha creado un calzado específico para cada actividad. Tanto para el trekking  como para el running y el trail running.

En Anayet Vertical hemos seleccionado los modelos que más se ajustan a las actividades que realizáis, podéis aprovechar, además, el descuento del 10% que hacemos como presentación de la colección de primavera.

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Fabricación de un guante de montaña.

Desde la fábrica de Marmot, nos explican como fabrican los guantes de montaña.

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Crampones, elige el que necesitas.

Antes de que se comenzaran a utilizar piolets, los humanos comprendieron que la única manera de sostenerse sobre el hielo era tener garras, y comenzaron a utilizar suelas con pinchos, de hueso o madera.

Los famosos tricoins sustituyeron a estos rudimentarios crampones, suficiente para el alpinismo de exploración. Aunque fue con  la conquista de vías más duras cuando comenzó la fabricación de crampones.

Estos primeros crampones tenían varias puntas hacia abajo, hasta los años 30 no se comenzaron a popularizar las puntas frontales. Este progreso permitió aumentar la dificultad de las ascensiones.

Las últimas innovaciones en la fabricación afectan a la fijación automática y a la monopunta frontal.

Como resultado de esta evolución encontramos a nuestra disposición un amplio muestrario con diferentes números y formas de las puntas, anclajes, flexibilidades y pesos.

Para acertar con el crampón que necesitamos, lo primero es saber que este debe ser solidario con la bota, formar una sola pieza con ella. Así, si nuestra bota no tiene ranuras para crampón ni es lo bastante rígida, olvidaremos las fijaciones automáticas. Hace unos años se popularizaron las suelas cramponables en botas de trekking, pero la flexibilidad de estas botas hacía que los crampones saltaran, lo cual puede llegar a causar un accidente y a fatigar el material en exceso.

Lo segundo es tener en cuenta el tipo de actividad; para hacer senderismo invernal no llevaremos crampones monopunta, ya que, en principio, no vamos a afrontar paredes verticales.

Pero, mejor poner ejemplos:

  • Crampones con atadura de correas. Puntas frontales planas que aumentan la estabilidad.

Senderismo y alpinismo clásico.

  • Crampones automáticos o semiautomáticos, con puntas frontales en T, mantienen la estabilidad durante la aproximación, pero permiten la escalada vertical.

Alpinismo clásico, caras norte.

  • Crampones automáticos. Puntas frontales verticales o monopunta.

Caras norte, alpinismo extremo, cascadas de hielo.

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La elección del piolet.

El piolet está asociado en el imaginario colectivo a la montaña. Siempre que vemos un piolet imaginamos escaladas, montañas, nieve…

Los iniciados, además, distinguimos el tipo de montañero por el piolet que lleva en la mochila. En el mercado hay modelos de piolet “para aburrir”, y los colores o los diseños nos pueden llevar a elegir un piolet que no cumpla nuestras expectativas, tanto por defecto como por exceso.

Distinguiré los piolets en tres tipos, atendiendo, sobre todo a la actividad a realizar:

Piolet de montañismo, mango recto y cabeza de una pieza.

Es la evolución del piolet clásico, aquellos “picos de hielo” con largos mangos de madera y cabezas de hierro que llevaban los guías y se utilizaban, sobre todo, para tallar los peldaños que facilitaban la ascensión a sus clientes.

Actualmente son mucho más ligeros y cortos. Se utilizan, principalmente como apoyo en pendientes nevadas, tallado de peldaños (sí, a veces aún se hace) y ascensiones con inclinaciones moderadas.

La longitud depende, sobre todo del terreno que vayamos a recorrer, si habitualmente nos movemos por terreno poco inclinados, elegiremos uno más largo, para usarlo como bastón. Como norma general, sujetándolo con el brazo a lo largo del cuerpo, debería quedar a unos 10 cms del suelo.

La forma recta del mango facilita su introducción en la nieve para determinados pasos o aseguramientos. Este piolet está indicado para iniciación, o para actividades en las que no se van a afrontar pendientes de gran inclinación.

Es versátil, si conocemos la técnica adecuada podemos enfrentarnos a ascensiones clásicas de cierta envergadura (El Gaube se ascendió con algo parecido).

El piolet para alpinismo, difiere poco del anterior. Podemos encontrar una ligera curvatura en el mango y una cabeza modular en la que podemos sustituir el pico (o la pala, según modelos)

El pico no tiene la curva clásica de los piolets, está diseñado para anclar mejor en el hielo y para ganchear.  La cabeza tiene más peso, para mejorar la pegada.

El mango está homologado para recibir tracción, la leve curvatura protege los nudillos y ayuda en el anclaje. Con este piolet podemos afrontar pendientes más verticales e, incluso, cascadas de hielo. El regatón poco prominente permite su uso como aseguramiento sobre la marcha.

La versatilidad de este piolet aumenta las posibilidades de uso. La cabeza puede llevar pala o martillo, para limpiar, tallar o colocar pitones.

La modularidad de la cabeza nos permite el cambio del pico según la actividad que vayamos a realizar.

Utilizaremos una medida más corta, ya que el uso habitual de este piolet no será el de bastón.

Este sería el piolet más adecuado si nuestro objetivo son escaladas clásicas de una cierta envergadura, que podemos alternar con ascensiones a picos mas “amables”, travesías glaciares…

Los piolets para escalada en hielo y Dry Tooling. Estamos hablando ya de herramientas sofisticadas, que tienen que permitir múltiples posibilidades de agarre y anclar con seguridad, tanto en hielo como en roca.

Estos piolets, presentan curvaturas más pronunciadas, así como una empuñadura que protege más los nudillos. El mango está diseñado para traccionar, pero también para apalancar, ganchear, empotrar,… La curvatura y afilado de las hojas están se diseñan para conseguir las máximas prestaciones. Habitualmente se prescinde de elementos como la pala y el martillo.

Están diseñados para buscar la dificultad, la verticalidad extrema. Son herramientas altamente específicas.

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Guantes, protección para las manos.

Junto al gorro y las gafas, los guantes completan el “trío de imprescindibles” en la mochila. No importa la estación, un par de guantes siempre deberían acompañarnos en nuestra actividad, ya que nos protegen las manos, y no solo del frío.

Los dedos están irrigados por un montón de capilares sanguíneos. En caso de frío, el cuerpo cierra vasos en las áreas periféricas, para mantener caliente el cuerpo. Por eso las manos y los pies son lo primero en congelarse.

Hay guantes específicos casi para cada actividad, asegurar, rapelar, ferratas, hielo, dry tooling, alpinismo en altura, esquí… y, además, el grosor del guante depende del frío al que nos vayamos a enfrentar.

Con temperaturas benignas (alrededor de 0º) podemos ir sin guantes, aunque la exposición de la piel desnuda al frío nos provocará vasoconstricción. Cada vez nos llegará menos sangre a los dedos, se nos helarán y pueden llegar a congelarse. Sin contar con que en algún momento se nos mojarán las manos, casi seguro.

En estas temperaturas, podemos utilizar guantes finos como los Micro Strecht Gloves de Marmot.

Estos guantes nos proporcionan la protección necesaria sin comprometer la destreza. Así, podemos manejar los utensilios básicos; GPS, altímetro, bastones, cremalleras, cámara de fotos…

Si prevemos viento, (esquiar a principio y final de temporada) es preferible optar por unos guantes de windstopper.

Cuando el termómetro desciende, o aumentamos la altitud, es el momento de plantearnos el uso de guantes forrados, con una capa impermeable en el exterior. El contacto con la nieve, con la roca o con el metal del piolet nos robará rápidamente el calor de las manos.

Los Alpinist Glove de Marmot o los Montana Glove entrarían en esta categoría.

Este tipo de guantes, solos o combinados con uno fino interior, nos permiten enfrentarnos a fríos más intensos. A cambio, perderemos algo de destreza en los dedos, aunque sigue siendo suficiente para manejar mosquetones, hacer algún nudo, ponernos y quitarnos la mochila… Aunque, con práctica, a todo se acostumbra uno.

Y cuando las condiciones se ponen extremas, es cuando necesitamos la máxima protección en las manos. Guantes con un buen aislamiento o manoplas son la elección.

Pared Extrema de Isard, tridedo o Nuptse Mitt de The North Face son los ejemplos más claros de este tipo de guante. Al mantener todos (o casi todos) los dedos juntos se conserva mejor el calor. A costa de disminuir mucho la destreza manual.

A veces es difícil encontrar el equilibrio entre destreza y calor en un guante, y tenemos que sacrificar alguna de las características en favor de la otra. Por ejemplo, en escalada en hielo, si el guante nos permite la destreza necesaria para manejar mosquetones y tornillos, podemos elegir un modelo que no sea tan caliente.

Unos cuantos consejos:

– Procura llevar siempre un par de guantes de repuesto, o, al menos, un par por cordada.

– Cuando te los quites, ponlos en el interior de la chaqueta, conservarán el calor y es más difícil perderlos montaña abajo.

– Si el forro de tus guantes no está sujeto a la carcasa exterior, intenta sujetar los dedos al sacar la mano. De esta manera, no arrastraremos el forro, y será más cómodo volver a ponérnoslos.

– No compres un guante demasiado ajustado. La compresión que haría en los dedos dificulta la circulación de la sangre y aumenta el riesgo de congelaciones.

 

 

 

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TEST RUNNERS GLOVE

Está comenzando el frío, ya es momento de ir pensando en proteger manos, pies y cabeza.

Aunque las temperaturas son “moderadas” la exposición de la piel sin protección puede llegar a entumecer las manos. Sobre todo los corredores, que suman varios factores, exposición, movimiento continuo y postura mantenida durante bastante tiempo.

Desde Anayet Vertical, proponemos los runners glove de The North Face.

Y la mejor manera de demostrarlo es usándolos.

Nuestro amigo y colaborador Zigor, que tiene un par, les está sacando rendimiento.

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Vestirse por capas. La capa exterior.

Hablábamos el otro día de las dos primeras capas de vestimenta.

Son las dos capas que mantienen el calor corporal. Las prendas interiores y los “forros polares”.

Pero, como sabemos, estas capas tienen unas restricciones. No nos protegen en situaciones de viento o lluvia.

La protección contra estos elementos es una capa exterior, impermeable. Pero, aunque la impermeabilidad completa evitaría que la lluvia calase, la sudoración nos empaparía igualmente.

Para evitar esta situación, utilizamos capas exteriores fabricadas con tejidos impermeables-transpirables. Esta característica del tejido se consigue, bien con membranas laminadas, bien con inducidos.

Las membranas laminadas se pegan al tejido por el interior. Estas membranas tienen unos poros que, por su tamaño impiden el paso de las gotas de agua, pero permiten la evaporación del sudor. La más famosa es el Gore Tex, pero cada marca ha desarrollado su propia membrana.

Los inducidos, en cambio son tratamientos que se realizan al tejido, impregnando este con el producto.

La construcción de la prenda también ayuda a la impermeabilidad, los sellados interiores, los hombros sin costuras…

Os recordamos también que mayor impermeabilidad suele implicar menor transpirabilidad, y viceversa. Aunque los fabricantes están trabajando continuamente para conseguir el equilibrio.

La combinación de capas nos mantendrá secos y calientes.

¿Pero… y los Soft Shell esos, qué son?

Los Soft Shell son la evolución del forro polar cortavientos. A las características de impermeabilidad al viento, se le aumenta la transpirabilidad y se le dota de una ligera impermeabilidad. Ligera, no soporta una lluvia prolongada, pero pueden aguantar una llovizna.

Los Soft Shell, son una segunda capa con características de tercera. Esto nos permite aligerar el peso ya que, en algunas ocasiones, podremos optar por una tercera capa más ligera para “por si acaso”.

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GARMONT TOWER LITE GTX.

Aprovechando el fin de semana, y que andábamos flojos de botas, hemos probado unas GARMONT TOWER LITE GTX.

GARMONT TOWER LITE GTXHemos probado dos pares, nuestra primera sensación es de robustez, pese a su ligereza. La goma de la puntera evita los roces que provocan el desgaste prematuro de la puntera.

El cordón, que empieza adelantado resulta muy cómodo y permite diferenciar el ajuste según nuestras necesidades.

La suela, fabricada por Vibram tiene muy buen agarre, tanto en terreno seco como en húmedo (las hemos probado en el valle de Barrancs y en el acceso al Aneto desde la Renclusa, donde podemos encontrar tanto granito como roca pulida).

La horma es cómoda, aunque ligeramente estrecha,  a mi me iba bien, pero mi compañero necesitó medio número más.

Excelente amortiguación tanto al caminar como al saltar bloques. La membrana de Gore tex cumple con su función, tanto en los vadeos como en los neveros.

Teniendo en cuenta que nos las pusimos el viernes por la tarde y nos “lanzamos” al monte, puedo decir que la adaptación ha sido buena, y sin rozadoras evidentes.

Pero, como valen más una imagen que mil palabras, y, si además la imagen es en movimiento, mucho mejor:

 

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