INTO THE MIND

Into the Mind es el título de este impresionante documental producido por Sherpas Cinema. Está previsto el estreno para el 28 de septiembre de 2013.

El documental hace un recorrido por gran variedad de países como Alaska, Bolivia, Canadá, Costa Rica,… en donde pueden verse paisajes alucinantes y deportistas extremos que cuentan sus experiencias.

Lo patrocina The North Face como marca estrella del documental, entre otras marcas de deportes de montaña.El film está dirigido por Eric Crosland y Dave Mossop.

Esperaremos ansiosos hasta septiembre porque tiene muy buena pinta.

 

[vimeo]http://vimeo.com/54348266[/vimeo]

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ZIGOR EGIA HACIENDO LA RUTA DEL TREKKING DEL EVEREST

Nuestro colaborador Zigor Egia se encuentra camino a Nepal, precisamente al Himalaya para cumplir un sueño de hace años atrás; en concreto 10 años.

Ya siendo niño  empezó a escalar montañas, y esto le ha llevado a comprometerse a esta aventura; ya que es un excelente montañero y aventure

El viaje consistirá en hacer el Trekking del Everest, junto al mítico Alex Txikon, hasta el Campo Base de  Lothse y del Everest, que en donde se separan sus caminos; Alex Txikon siguiendo así con su proyecto y Zigor con su Trekking por el Everest.

El Trekking del Everest de Zigor consistirá en aterrizar en una avioneta en Lukla,  y seguir por Pakding (2650 metros), Namche Bazar (3444 metros), Thyangboche (3860 metros) entre otros y  con  una diversidad de paisajes y  monasterios budistas y entre las montañas mas altas del  mundo; hasta llegar al Campo Base de Lothse y el Everest con una altitud de 5300 metros.

Por su parte Alex Txikon atacara el Lothse, y el Nuptse respectivamente, consiguiendo así ser el alpinista más joven en escalar las 14 cumbres más altas del planeta.

Zigor Egia y Alex Txicon en Campo Base

 

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Pyreneesattitude soñando con la nieve perfecta

 

Nuestro colaborador pyreneesattitude nos envía su nuevo video realizado esta temporada en los Pirineos, sin duda es un posible ganador de los certámenes de montaña.

¡Mucha suerte con él!

 

[vimeo]http://vimeo.com/61782470[/vimeo]

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Esquiando en Alaska

Este vídeo nos anima a deslizarnos por la nieve de Alaska. ¡Que lo disfrutéis!

[vimeo]http://vimeo.com/54890788[/vimeo]

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CÓMO CORTAR PIELES DE FOCA

Os dejamos este fantástico post de nuestro amigo Arkaitz sobre cómo cortar pieles de foca.

Hoy os voy a contar mi experiencia cortando mis pieles de foca a medida de los esquís de travesía. Un proceso fácil y sencillo, que con un poco de consulta por el mundo virtual y los consejos de nuestros amigos de ANAYETVERTICAL, solo nos va a llevar algo mas de una hora, siendo meticulosos y minuciosos.

MATERIALES

Kit completo de pieles de foca, en nuestro caso de la marca Coll Tex. Ya que hay varios modelos, os voy a aclarar que el kit que tengo en mi haber es el “classic”, y esta compuesto por 2 tiras de piel de foca mix (65% mohair y 35% sintetico) de 180cm de largura por 95mm de anchura. Además en la caja nos viene una plantilla de plástico para poder hacer la punta de las pieles, una cuchillas especifica y 2 enganches para las espátulas. Y para el guardado tenemos 2 redecillas blancas y una bolsa de nylon en la que podremos poner nuestro nombre para identificarlas en caso de viajar con mas gente y compartir mochilas.

Además de las pieles, en mi caso, he necesitado unas tijeras, un poco de celo o cinta aislante, un esquí y la mesa de trabajo donde habitualmente realizo mis labores de mantenimiento de esquís.

PROCESO

Si partimos con que el esquí esta colocado con la suela hacia arriba, lo primero que hago, por manía, es limpiar la suela con un trapo y un poco de alcohol, haciendo hincapié en los cantos (siempre y cuando tengan oxido, mejor limpiarlos).

Presentamos la piel de foca encima del esquí sin quitar el protector. Importante: verificar que el sentido de la piel de foca es el correcto, para ello pasar la palma de la mano por encima y mirar como va el “contrapelo”. Si pasamos la mano de cola a espátula y la piel nos traba la mano, esta bien puesta. Si por el contrario no notamos resistencia alguna, cambiar la posición. esto no ocurriría si el kit es combi, ya que en la propia piel vendría el enganche de la cola, por lo que únicamente se debería verificar la posición.

Retiramos la piel y dejamos la espátula libre. Ahora cogemos la plantilla transparentey el enganche de la que va a sujetar la piel. Es ahí donde vamos a alinear la linea de la plantilla que cruza la espátula de lado a lado. Solo nos queda centrar la plantilla con la linea longitudinal al esquí y sujetar con un poco de cinta adhesiva la plantilla en dicha posición a la suela del esquí.espátula. Con el enganche de la espátula vamos a ver donde nos va a llegar en posición normal el pasador

Nota: Si podéis, sujetad al menos en 2 puntos, para un mejor agarre.

Es ahora cuando vamos a pegar la piel de foca a los esquís. En mi caso lo voy a pegar de espátula a cola, ya que los esquís son de 181 cm y se suponen 180 cm de pieles. Tomo como referencia para empezar a pegar la plantilla en donde le doy un par de milímetros mas a la zona donde mas tarde cortaremos la piel ajustándola al soporte de la espátula.

 Despues de pegar la piel a lo largo del esqui, bien centrada, pasamos la mano para pegar bien la misma y evitar que nos puedan salir bolsas de aire. En mi caso, al ser nuevas pieles, sueltan algo de pelo que se nos queda en la mano; es normal.

Cogemos la cuchilla que viene en el pack y la ponemos bien pegada al canto, en paralelo, con el filo de corte mirando de espátula a cola, o viceversa, según como queramos. Empezamos a deslizar la cuchilla de espátula a cola hasta que topamos con el excedente de piel que desborda por ambos lados de los cantos. Según las cotas que tenga nuestro esquí, y la anchura de pieles que tengamos, nos encontraremos antes o después con la piel. En mi caso, no hay que cortar mucho, porque solo me sobran 3,5 mm por cada lado en la zona del patín, que es de 88 mm.

Una vez cortados ambos lados, marcamos con un punto rojo los 4 puntos de inicio-fin de corte y despegamos la piel desde la cola hasta 5 cm después del punto rojo. Esta vez deberemos volver a pegar la piel de manera que sobresalga por uno de los cantos del esquí unos 2 mm mínimo en la zona del patín. Una vez bien pegado, volveremos a pasar la cuchilla para recortar de nuevo. Hacemos lo mismo, pero haciendo que la piel sobresalga por el otro lado y pegamos la piel de nuevo, centrada.

Verificamos que al poner la piel centrada, ninguna parte de la misma sobresale en ningún punto de lo largo del esquí. Seguramente si miramos casi a ras, habrá zonas en las que la piel esté con algunos puntos que sobresalgan mas que otros. Podemos despegar la piel en esos puntos e intentar retocar la misma, intentado que siga la linea, cortándolo con una tijera.

Una vez que hemos terminado con la parte longitudinal de la piel vamos a proceder a realizar la punta de la piel.  Para ello, despegamos con cuidado la zona de piel de foca que esta en la espátula. Al despegarla, la plantilla saldrá pegada a la misma piel.

Si hemos ajustado bien el inicio de la piel con el extremo de la plantilla, no deberemos de hacer corte alguno. Los únicos cortes serán los que dan forma de “punta cuadrada” a esta parte de la piel.

Si nos fijamos bien en la plantilla, tiene 2 lineas para dar esta forma. En mi caso, tengo que cortar por la linea que queda mas al centro, para que luego pueda pasar bien por el agujero del soporte. Importante tener en cuenta que las tijeras deben estar bien afiladas y ser muy fuertes. Estaría bien disponer de unas de sastre (seguro que vuestras madres tienen alguna en el costurero) o sino unas de electricista.

Al terminar de cortar, introducimos la parte mas estrecha por el agujero del soporte. OJO, para no confundirnos, podemos hacer esta operación, acoplando dicho soporte a la espátula, y así no tendremos ninguna duda de en que posición. Lo metemos hasta que queda ajustado y doblamos, de manera que el remate del mismo lo haremos “pega contra pega””, y se quedará bien pegadito, de manera que no necesitaremos remachar de ninguna manera la piel, ya que el pegamento que viene de fabrica es tan potente que se queda completamente pegado.

Si no confiais en ello, podeis despegar la piel y pegarla por la mitad en la redecilla que viene en la bolsa. En mi pack, aparecen 2 redecillas, por lo que cada piel va pegada contra si misma por la mitad.

Al terminar, si no vemos claro el remate de la punta, podemos poner dicho remate entre 2 tacos de madera y sujetarlo con unos sargentos 24 h. Yo no lo he hecho porque quiero confiar en el material y las recomendaciones de los expertos que me han asesorado en este caso.

Una vez acabada la primera piel, deberemos seguir el mismo proceso con la otra.

Desde aquí quiero agradecer los consejos a Alex, de Anayet Vertical y a Zigor, de Zigoreando. Les he vuelto locos mientras hacia el proceso.

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Crampones, elige el que necesitas.

Antes de que se comenzaran a utilizar piolets, los humanos comprendieron que la única manera de sostenerse sobre el hielo era tener garras, y comenzaron a utilizar suelas con pinchos, de hueso o madera.

Los famosos tricoins sustituyeron a estos rudimentarios crampones, suficiente para el alpinismo de exploración. Aunque fue con  la conquista de vías más duras cuando comenzó la fabricación de crampones.

Estos primeros crampones tenían varias puntas hacia abajo, hasta los años 30 no se comenzaron a popularizar las puntas frontales. Este progreso permitió aumentar la dificultad de las ascensiones.

Las últimas innovaciones en la fabricación afectan a la fijación automática y a la monopunta frontal.

Como resultado de esta evolución encontramos a nuestra disposición un amplio muestrario con diferentes números y formas de las puntas, anclajes, flexibilidades y pesos.

Para acertar con el crampón que necesitamos, lo primero es saber que este debe ser solidario con la bota, formar una sola pieza con ella. Así, si nuestra bota no tiene ranuras para crampón ni es lo bastante rígida, olvidaremos las fijaciones automáticas. Hace unos años se popularizaron las suelas cramponables en botas de trekking, pero la flexibilidad de estas botas hacía que los crampones saltaran, lo cual puede llegar a causar un accidente y a fatigar el material en exceso.

Lo segundo es tener en cuenta el tipo de actividad; para hacer senderismo invernal no llevaremos crampones monopunta, ya que, en principio, no vamos a afrontar paredes verticales.

Pero, mejor poner ejemplos:

  • Crampones con atadura de correas. Puntas frontales planas que aumentan la estabilidad.

Senderismo y alpinismo clásico.

  • Crampones automáticos o semiautomáticos, con puntas frontales en T, mantienen la estabilidad durante la aproximación, pero permiten la escalada vertical.

Alpinismo clásico, caras norte.

  • Crampones automáticos. Puntas frontales verticales o monopunta.

Caras norte, alpinismo extremo, cascadas de hielo.

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Guantes, protección para las manos.

Junto al gorro y las gafas, los guantes completan el “trío de imprescindibles” en la mochila. No importa la estación, un par de guantes siempre deberían acompañarnos en nuestra actividad, ya que nos protegen las manos, y no solo del frío.

Los dedos están irrigados por un montón de capilares sanguíneos. En caso de frío, el cuerpo cierra vasos en las áreas periféricas, para mantener caliente el cuerpo. Por eso las manos y los pies son lo primero en congelarse.

Hay guantes específicos casi para cada actividad, asegurar, rapelar, ferratas, hielo, dry tooling, alpinismo en altura, esquí… y, además, el grosor del guante depende del frío al que nos vayamos a enfrentar.

Con temperaturas benignas (alrededor de 0º) podemos ir sin guantes, aunque la exposición de la piel desnuda al frío nos provocará vasoconstricción. Cada vez nos llegará menos sangre a los dedos, se nos helarán y pueden llegar a congelarse. Sin contar con que en algún momento se nos mojarán las manos, casi seguro.

En estas temperaturas, podemos utilizar guantes finos como los Micro Strecht Gloves de Marmot.

Estos guantes nos proporcionan la protección necesaria sin comprometer la destreza. Así, podemos manejar los utensilios básicos; GPS, altímetro, bastones, cremalleras, cámara de fotos…

Si prevemos viento, (esquiar a principio y final de temporada) es preferible optar por unos guantes de windstopper.

Cuando el termómetro desciende, o aumentamos la altitud, es el momento de plantearnos el uso de guantes forrados, con una capa impermeable en el exterior. El contacto con la nieve, con la roca o con el metal del piolet nos robará rápidamente el calor de las manos.

Los Alpinist Glove de Marmot o los Montana Glove entrarían en esta categoría.

Este tipo de guantes, solos o combinados con uno fino interior, nos permiten enfrentarnos a fríos más intensos. A cambio, perderemos algo de destreza en los dedos, aunque sigue siendo suficiente para manejar mosquetones, hacer algún nudo, ponernos y quitarnos la mochila… Aunque, con práctica, a todo se acostumbra uno.

Y cuando las condiciones se ponen extremas, es cuando necesitamos la máxima protección en las manos. Guantes con un buen aislamiento o manoplas son la elección.

Pared Extrema de Isard, tridedo o Nuptse Mitt de The North Face son los ejemplos más claros de este tipo de guante. Al mantener todos (o casi todos) los dedos juntos se conserva mejor el calor. A costa de disminuir mucho la destreza manual.

A veces es difícil encontrar el equilibrio entre destreza y calor en un guante, y tenemos que sacrificar alguna de las características en favor de la otra. Por ejemplo, en escalada en hielo, si el guante nos permite la destreza necesaria para manejar mosquetones y tornillos, podemos elegir un modelo que no sea tan caliente.

Unos cuantos consejos:

– Procura llevar siempre un par de guantes de repuesto, o, al menos, un par por cordada.

– Cuando te los quites, ponlos en el interior de la chaqueta, conservarán el calor y es más difícil perderlos montaña abajo.

– Si el forro de tus guantes no está sujeto a la carcasa exterior, intenta sujetar los dedos al sacar la mano. De esta manera, no arrastraremos el forro, y será más cómodo volver a ponérnoslos.

– No compres un guante demasiado ajustado. La compresión que haría en los dedos dificulta la circulación de la sangre y aumenta el riesgo de congelaciones.

 

 

 

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¿Una, dos o tres antenas?

Todos tenemos claro que el ARVA debe acompañarnos en nuestra actividad invernal. No evita las avalanchas, pero facilita el rescate.

Y esto es lo único que tenemos claro, porque elegir un ARVA es casi tan complicado como comprar yogures.

¿Analógico o digital? ¿Una, dos o tres antenas? ¿Con visor o con leds? ¿De qué precio?…

Bueno, vamos a intentar aclararnos.

El ARVA es un aparato emisor/receptor. Durante la actividad lo llevaremos en posición de emisión, y si se produce un incidente, lo pasaremos a posición de recepción, para que el rescate sea lo más rápido posible.

Si el uso del ARVA es localizar a víctimas de avalanchas, deberíamos elegir el que permita la localización más rápida.

¿Como funciona un ARVA?

En emisión: Emite ondas electromagnéticas que crean un campo alrededor de este. Que también depende de la posición en que se encuentre el aparato emisor.

Lineas de flujo

Como se aprecia en el gráfico, la potencia de recepción depende de la situación de la antena.

Para realizar una búsqueda con un ARVA de una antena, debemos procurar no variar la posición del aparato durante la búsqueda.

Las pruebas realizadas con ARVAS de dos antenas (una perpendicular a la otra) han descubierto que se producen “falsos positivos”, al reconocer el máximo de señal en un punto diferente de donde se encuentra la víctima.

Los ARVAS de tres antenas se muestran como los más eficaces. Funcionan de forma digital, convirtiendo las ondas en señales. La ventaja principal es que permiten seguir la linea de flujo, agilizando la búsqueda.

La aparente facilidad de manejo no debe sustituir en ningún caso la práctica.

¿Y en cuanto al precio?

El ARVA es un aparato electrónico de larga duración. Si lo cuidamos y hacemos los mantenimientos adecuados, el precio se diluye en los años de uso.

Nuestro consejo: Digital de tres antenas, tus acompañantes lo agradecerán.

 

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