ASCENSIÓN AL PICO SALVAGUARDIA. 2.738 m.

Algunas montañas están tan cercanas a los “gigantes” que tienen la sensación de estar abandonadas. Para vengarse de este abandono, tienen una vistas inmejorables de gran parte de la cordillera.

En el Valle de Benasque, el Salvaguardia es una de estas montañas. Asentado en la frontera con Francia, el Salvaguardia ha sido centinela de todos aquellos viajeros que cruzaban el paso del Portillon, bien en busca de trabajo, bien de aventuras. Por sus faldas pasaron Franqueville y Tchihatcheff  para lanzarse a la conquista de la cota más alta del Pirineo.

Aunque se acerca a la mítica cota de los 3.00o mts, la mayoría de los montañeros prefieren encaminar sus pasos al macizo de La Maladeta, desde cuyas cimas, apenas posan la vista sobre ella, pues ni siquiera queda en linea con otros objetivos como el Perdiguero o el Posets.

Atalaya inmejorable, desde sus 2.738 metros podemos contemplar la grandiosidad del macizo de La Maladeta, y comprender, de alguna manera, lo que pudo sentir Ramond de Carbonnières cuando contempló el Aneto por primera vez. También contemplaremos la vertiente francesa, las aguas azules de los lagos de Bom y la cercanía de Luchon.

Para ascender al Salvaguardia aconsejamos seguir la senda de los Portillones. zigzagueante camino bien marcado en la ladera. Arranca desde la carretera que une el Hospital con La Besurta, antes de ascender la última rampa. Un cartel indica la dirección.

Foto de Joanjo

Pese a las amplias zetas, el camino resulta bastante empinado. A 2.200 metros se suaviza en una explanada desde la que podemos contemplar nuestro objetivo.

Foto de Un Paseo por el Pirineo

Aunque no entraña excesiva dificultad, el tramo más aereo tiene fijada una sirga que protege de resbalones inesperados cuando la roca está húmeda o hay nieve.

En poco más de tres horas, habremos llegado a la cima, desde la que nos maravillarán las vistas. El descenso, si bien puede hacerse por la misma ruta, aconsejamos realizarlo por Piedras Blancas, saliendo directamente al Hospital de Benasque.

El horario aproximado de ida y vuelta es de unas 5 horas.

Es aconsejable llevar agua.

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COLOCACIÓN Y AJUSTE DE LA MOCHILA

La mochila es un saco de tela que nos echamos a la espalda para transportar nuestro material. La sensación de peso es directamente proporcional a la cantidad de material y a lo lejos (o alto) que debemos transportarlo.  ¡Lo que tiene la ciencia!

La ligereza de los materiales y los avances tecnológicos han conseguido que esta sensación se minimice.  Estos avances los solemos encontrar en mochilas “grandes”, en las que esos gramos más de peso se ven compensados con la comodidad de porteo.

 

Cinturón acolchado de la Berghaus Bioflex
Sistema Biofit para el ajuste de la talla de la espalda.

Dando por supuesto que hacemos la mochila de forma adecuada, colocando el peso cercano a la espalda, tensando las correas de compresión si es necesario para compactar la carga, etc, ha llegado el momento de cargarnos.

Destensamos todas las correas del sistema de transporte (cinturón y tirantes) y nos ponemos la mochila a la espalda.

Primer paso; tensar el cinturón lumbar, debe apoyar sobre las caderas para que el peso se apoye en ellas, liberando los hombros.

Ajustamos el cinturón y tensamos los estabilizadores laterales para evitar los balanceos.

Detalle del estabilizador de carga de la Berghaus Verden

 

Segundo paso; tensamos los tirantes para que la mochila se acerque a nuestra espalda y, finalmente ajustamos los estabilizadores de carga, para que la mochila se solidarice, aún más, con nuestra espalda.

 

Estabilizador superior de carga.

 

Finalmente cerramos la cinta del pecho. Siguiendo estos tres pasos, la mochila no pesará menos, pero nos resultará más cómoda de llevar.

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ISSARBE. 1.565 mts.

Todos los amantes de la montaña pensamos lo mismo; ” Quiero que a mis hijos les guste la montaña tanto como a mi”.

Desde que pueden sujetar la cabeza, embutimos a nuestras criaturas en mochilas portabebés y les paseamos por el monte.

Pero, el tiempo, inexorable, pasa. Y esos bebés que dormitaban en las mochilas, se hacen grandes, aumentan de peso y adquieren capacidad de caminar de forma autónoma.

Esta circunstancia, que nos llena de “orgullo y satisfacción” comienza a complicarnos la vida. los recorridos tienen que adaptarse a sus posibilidades, antojos y necesidades. Además de resultarles interesante y adecuada, para que tengan ganas de volver otra vez a la montaña.

Cada excursión se convierte en un trabajo de investigación, cálculos de tiempos y sobre todo, de imaginación. Porque los niños van por el monte, pero no les gusta andar. “Escalan”, pero no quieren subir…

Durante este trabajo de investigación, he encontrado una excursión interesante: la ascensión al Issarbe, algo más de 1.500 metros con unas magníficas vistas.

El pico da nombre a una estación de esquí nórdico en Aquitania (Francia). La manera más cómoda de llegar a ella es desde Isaba, cruzando la frontera. Pasamos la Pierre Saint Martin y vamos siguiendo la señalización.

 

 

Hasta llegar a la Estación de esquí de Issarbe.

 

 

Una vez en el parking de la estación, dejando los edificios a nuestra espalda, el pico Izarbe se muestra ante nuestros ojos.

El camino, parte hacia la derecha, bordeando la ladera para girar a la izquierda despues de la primera loma.

Vamos encontrando carteles con los recorridos de las pistas de esquí y raquetas. Habrá que volver en invierno.

 

 

Aunque el recorrido es corto, apenas 45 minutos, la imaginación para improvisar juegos es parte del equipaje.

 

 

Seguimos,  en un flanqueo evidente hasta el lomo de la montaña. Aquí, un giro a la izquierda nos llevará, por terreno fácil, hasta la cumbre, que nos obsequia con unas excelentes vistas.

 

 

 

Un pequeño almuerzo disfrutando del día y emprendemos la bajada.

Como hemos madrugado, nos acercaremos a las Gargantas de Kakueta.

Un recorrido de dos horas que nos introduce en lo profundo de un precioso cañón, equipado con pasarelas.

 

Un día de actividad con pequeñas montañeras, variado, interesante y no muy agotador.

 

 

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FAQ DE SENDERISMO.

Todos tenemos amigos que, al inicio del verano nos piden que “les llevemos aquí o allá, por la montaña”.

Claro, buenas personas que somos y el monte, que nos gusta, pues decimos que sí, que bueno, que vale, que te va a costar un par de Ambar,…

Elegimos un recorrido acorde a nuestros pequeños “padawan”, elegimos un día y nos vemos sorprendidos por la pregunta: “Maestro, ¿qué llevo?”.

Lo reconozco, a mi, esta pregunta me desarma, sobre todo porque me hace pensar. Llevo tantos años saliendo al monte que hacer la mochila es un acto reflejo. No pienso qué llevar ni porqué. Sé donde guardo el material y hago el recorrido sin pensar: arcón, armario, cajones, nevera, trastero, coche.

Pero, no todo el mundo es igual de desordenado que yo. Y muchos no han salido casi a la montaña. Así que, hay que ser más específicos.

Empecemos por lo básico:

  • Mochila: Parece lógico, de alguna manera (razonablemente cómoda) hay que llevar los cacharros. Pero lo lógico no siempre es evidente, y aparece gente con una bolsa del carrefour, porque “nadie les ha dicho que hay que llevar mochila”.  Entre 20 y 30 litros de capacidad suele ser suficiente para salidas de un día en verano. Tiene que ser cómoda, con espalda aireada y tirantes anchos, los estrechos terminan clavándose en los hombros. HIGHWIRE, GRAVITY, BOREALIS o DOCKS, son ejemplos posibles.
  • Ahora que ya tenemos contenedor, habra que “dotarlo de contenidos” , como dicen en el Social Media; Una chaqueta impermeable ligera,Para afrontar ese posible chubasco que se genera durante el día y descarga por la tarde (lo que llaman Nubes de evolución diurna). Un forro polar o una sudadera, para abrigarnos en las paradas. Ambas prendas nos ayudarán también a protegernos del viento en collados o cimas.
  • ¿Qué más necesitamos? Crema de sol, cacao para los labios, gafas y gorra. Esto es imprescindible. Protegernos del sol es importante. No sólo porque la incidencia de los rayos es mayor, también porque nos encontramos en un entorno aislado, y una insolación puede ser un grave problema.
  • Ya que hablamos de insolaciones, es importante llevar una reserva de agua. Y algo de comida, unas barritas energéticas, almendras, queso, una pieza de fruta, unas galletas; alimentos que nos resulten apetitosos.
  • Un mapa de la zona, el teléfono con batería (y el número de emergencias, el 112 memorizado), repelente de insectos, una navaja, un par de bolsas para recoger la basura que se pueda generar…
  • Y un par de bastones, para ayudarnos en las subidas y descargar peso en las bajadas. Son complementos que hay que tener en cuenta.

“Vale, todo esto está muy bien, pero ¿qué me pongo?”

La ropa, otro arcano mayor. Yo llevaría una camiseta transpirable (prefiero evitar el algodón, es cómodo pero absorbe mucha humedad). En cuanto al pantalón, la elección es personal; hay cortos o largos. Pero deben ser cómodos.

Calcetines, lo mejor es un calcetín de coolmax, nos mantendrá el pie seco y fresco. Además, están construidos para acolchar las zonas sensibles y reducir el riesgo de rozaduras.

Y, lo más importante, el calzado. Si la actividad es rápida, con una pendiente moderada, unas zapatillas con suela de tacos serán ligeras y nos darán el agarre que necesitamos.

Si vamos a recorrer zonas pedregosas, es preferible optar por una botas . Nos sujetarán mejor el tobillo y protegen el pie.

Es aconsejable contar con algo de ropa de repuesto en el coche. Cambiarse de camiseta y de calcetines es una delicia.

Y, recuerda que la excursión “sólo” termina después de haberte duchado, así que procura no agotar toda tu energía en la subida, luego hay que bajar.

Espero que este verano disfrutéis de la montaña.

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I SUBIDA AL ANAYET

Organizamos, junto a Analize, la I Subida al Anayet.

Queremos compartir un día de montaña con todos vosotros, desvirtualizar y realizar un recorrido sencillo.

Para aquellos que no conocen la zona, os dejamos un pequeño video de la ruta.

 

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¿Qué sucedió en la semana (santa)?

Esta Semana Santa no ha sido muy benévola en lo que se refiere al tempero.

Las lluvias no han facilitado ni esquiar ni escalar.

Aún así, quien más quien menos, ha intentado cumplir proyectos, o, al menos “jorearse” (que decía mi abuela) un poco.

– Así, Iñaki anduvo por escalando por Morata.

– Alex viajó, buscando el sol, desde Coruña hasta Quirós.

– Korkuerika estuvo por los Alpes.

 

– Rubén y el Mandu anduvieron por La torre de la Moneda, en Cuenca.

– El Mapache Team marchó al Circo de Gredos.

– Álvaro estuvo escalando por Vadiello.

Y, también senderismo:

– Cienfuegos por el Cornión.

 

– Y Vitor en Las Ubiñas.

 

No olvidéis, tampoco, la xuntanza de escaladores.

 

Y el interesante artículo de Kiko, sobre la escalada entre 1950 y 1960.

¿Y tú, que has estado haciendo estos días?

 

 

 

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